La política, su imagen, sus integrantes, sus protagonistas, no pasan por sus mejores momentos en España.
La crisis económica y la sensación generalizada de incapacidad de los políticos para aportar soluciones reales a la misma hace que en estos momentos los índices de confianza política estén en un proceso de decrecimiento realmente preocupante.
Esta situación no beneficia a nadie, a ninguno de los agentes implicados, ya que la connotación negativa y peyorativa que se asocia con los políticos está dañando la imagen de todo el colectivo, independientemente de sus creencias, convicciones o vocaciones, lo cual hace que los buenos políticos, los que de verdad aspiran y creen en que mejorar la situación es posible, queden ocultos bajo la cortina de humo generada por los políticos que realmente se han hecho acreedores a esta mala percepción de la opinión pública.
Como puede comprobarse en el anterior gráfico, el indicador de confianza política ha bajado siete puntos porcentuales en lo que va de año, y las expectativas políticas de los ciudadanos tampoco denotan atisbos de mejoría alguna.
Los partidos políticos deben trabajar muy duro para conseguir revertir esta situación de cara a las próximas elecciones, si quieren posicionarse en la mente del electorado como la alternativa más sólida y eficaz.
En este punto acabamos de introducir un concepto de marketing en el análisis, el posicionamiento, que es la imagen o idea mental que de un determinado producto o servicio se asocia en la mente de los consumidores.
Y esto es porque la política es un producto como otro cualquiera, por lo que debe ser analizado desde el punto de vista del marketing para poner en valor las ventajas competitivas que te hacen diferente de los demás y que pueden hacer que el electorado se decante finalmente por tu candidatura.
De esto saben mucho al otro lado del charco, en USA, allí nació la disciplina del marketing político y es donde se han ido producendo los hitos históricos que han ido marcanbdo la evolución de esta disciplina de marketing
Uno de los acontecimientos más recordados es el daisy spot, a través del cuál Jhonson utilizó el terror nuclear como arma electoral para llevarse el voto hacia su territorio, aprovechando que en aquellos años el medio televisivo tenia un gran impacto emocional en los televidentes.
En los últimos años, con la evolución de internet y la explosión de las redes sociales, Obama demostró al mundo el potencial de éstos canales, lo cuál ha hecho que en la actualidad la mayoría de partidos incorporen este tipo de herramientas en sus canales de comunicación.
Pero si no existe un trabajo estratégico previo, lo único que estamos consiguiendo es trasladar el mensaje tedioso y aburrido de la política a canales más modernos, pero eso no comporta un cambio actitudinal en el electorado, porque lo importante es el mensaje, y el medio ayuda a dinamizar el mensaje, pero no puede ser nunca un fin en sí mismo el utilizar las herramientas de comunicación 2.0.
Por tanto, lo importante es hacer un análisis estratégico previo, estudiar las ventajas competitivas de cada partido y candidato en su entorno competitivo concreto, diseñar una estrategia comunicacional 360º y adaptar las herramientas de comunicación online a la estrategia definida.
Y es que cada uno de los usuarios espera distintos tipos de discurso, de contenido, de lenguaje, en función del medio al que se ven expuestos, y este conocimiento es vital si se quiere conseguir éxito en la campaña política.
En el siguiente gráfico, perteneciente a la última oleada del estudio de uso de redes sociales, podemos comprobar como en función de lo que el usuario persigue en un determinado momento, la herramienta de social media que se precisa varía, en función de si el objetivo específico es cambiar opiniones, explorar el mundo, expresar un sentimiento de pertenencia, pasar el tiempo, divertirse o entretenerse o simplemente estar al día.
En sucesivos post ampliaremos comentarios sobre esta apasionante disciplina, el Marketing Político.








